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Ya van pasando los días y se nota el cansancio, principalmente a la hora de dormir, donde ya no se oye una sola voz, carrera o ruido. La hora de levantarse fue dura, parecía la “mañana del terror” teníamos el comedor lleno de zombis; pero tras el desayuno todo cambio, desplazamiento cantando a la actividad correspondiente (multideporte o baloncesto) y a partir de ahí no parar de correr jugar y trabajar en lo que les dijeran sus entrenadores. En la hora de piscina el campamento se dividió en dos: los que querían bañarse y seguir jugando, y los que se desmallaron en su toalla. Tras la comida, ensayos para preparar el baile del ultimo día y limpieza de habitaciones (sacamos una bolsa de basura industrial por cada pasillo), y de vuelta al baloncesto y competiciones, como les gusta lo de competir!!!!! Vuelta a la resi y duchazo, ya limpitos bajamos a cenar, todos nos preguntaban que tocaba de noche, y nosotros ni mu. No dejamos salir a ninguno aunque hubieran terminado, y cuando lo hizo el ultimo les dijimos que tenían 20 minutos para intercambiarse ropa entre los grupos para vestirse los chicos de chica y las chicas de chico. Todos volaban por los pasillos pidiendo ropa y pinturas de ojos(ellos) y lápiz negro para barba (ellas), también los monitores nos disfrazamos, y ya podéis imaginar la que se monto cuando nos juntamos todos en el salón de actos, no había quien les explicara lo que tocaba hacer. Tras ese primer subidón de adrenalina empezamos los bailes, juegos, y la elección de mister campamento y mister campamento peque (ellas), y miss campamento y miss campamento peque (ellos). Tendríais que ver que monas iban todos (con sus “faldas y a lo loco”) y macarras que iban ellas. Tras esto, baile final con todos en el escenario y a dormir, mañana sábado tendremos por fin relax y podremos recuperar fuerzas. Desde el Espinar, Pedro Almodovar
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